Del escándalo al silencio: cuando Compliance olvida monitorear el daño colateral

En 2025, muchos en la comunidad de Compliance hablamos del caso Astronomer: un aparente conflicto de interés entre el CEO y la directora de Recursos Humanos, expuesto por una kiss cam en un concierto de Coldplay.

El episodio, aunque no fue un caso de “non-compliance” tradicional, sí representó una clara omisión en la transparencia de relaciones que potencialmente afectaban la imparcialidad en la toma de decisiones.

Y claro, las consecuencias no tardaron: ambos ejecutivos dejaron sus cargos, y desde nuestros espacios, el caso se convirtió en un ejemplo claro de cómo el desapego a la integridad genera consecuencias reputacionales.
Hasta ahí, el ciclo clásico: se detecta el hecho, se evalúa, se sanciona… se cierra el caso.

¿O no?

El daño que nadie midió

Hoy, casi seis meses después, Kristin Cabot, ex directora de HR de Astronomer, ha hablado públicamente del impacto devastador que ha vivido: amenazas, acoso digital, pérdida de oportunidades, aislamiento, e incluso afectaciones a su vida familiar.
No por la investigación, sino por el escarnio público que no cesó, y que nadie pareció contener.

Y entonces la pregunta es inevitable:

¿Qué hacemos en Compliance para monitorear las no-represalias?

Porque aunque nuestra función inicia con la denuncia y culmina con la sanción, el daño colateral a menudo ocurre después.
Porque aunque la conducta haya sido inadecuada, la persona no deja de ser humana.

Y sobre todo, porque un programa ético no puede darse por satisfecho cuando lo que sigue después de la sanción es el linchamiento mediático o el aislamiento profesional.

¿Qué acciones tangibles tenemos para…?

  • Detectar y sancionar la filtración de entrevistas o información confidencial.
  • Documentar un verdadero programa de vigilancia a las represalias, no solo una encuesta anual.
  • Medir con KPIs y seguimiento concreto el impacto que enfrentan quienes denuncian o quedan expuestos.
  • Fortalecer nuestra capacidad institucional de proteger la dignidad incluso tras la sanción.

2026: año de la protección post-investigación

Este caso sigue dando mucho de qué hablar. Pero ahora, el foco no debe estar en el concierto, sino en el eco prolongado que golpea a quienes ya pagaron las consecuencias.

Compliance no puede ser solo gestor de reglas.
Debe ser también garante de humanidad.

Adriana Peralta

@adrianaperalta_com

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